Si yo fuese un toro estaría ofendido con sus intentos por salvar mi vida.

Nuevamente llegaron las fiestas de Quito y nuevamente hay drama respecto a la matanza de los toros. Antes de que los comentarios se llenen de fervientes épicas sobre proezas sexuales de mi madre, me veo obligado a aclarar algo: amo a todos los malditos animales, probablemente más de lo recomendable.

A que no adivinan cuál es mujer (pregunta capciosa)Unos amigos y yo expresando nuestro incorrecto amor por los animales.

Yo no estoy a favor de la tauromaquia, me parece una descomunal mariconada de principio a fin. El toro no tiene la misma cantidad de armas, lo hacen entrar a la pelea considerablemente apaleado y el toro tampoco obtiene premios ni dinero si mata a su contrincante a pesar de todas las desventajas. Creo que los entusiastas de la tauromaquia también lo saben, seguramente por eso el torero debe combatir disfrazado de travesti resabiado con la moda.

Fabulous!“Ok queridas, no olviden brillar en la pista”

Con esto en claro, me siento en la libertad de escribir lo siguiente: El único motivo remótamente válido por el cual alguien podría ir a una marcha contra la tauromaquia es para ir a burlarse de lo que está pasando.

Absolutamente todo lo que sucede en esas marchas es cuestionable. Si se trata de un sufrimiento honesto por la pérdida de miles de toros, entonces es un esfuerzo mediocre, poco pensado, perezoso y sobretodo, inútil.

Si la intención es demostrar que uno es una persona cosmopolita, moderna, preocupada por la problemática social y demás adjetivos; pues más o menos misión cumplida. Siempre y cuando se busque darle esa impresión a personas de igual o mayor nivel de estupidez. Pues, la verdad hace falta un completo idiota para sentirse “parte de la solución” simplemente por reunirse con amigos afuera de una plaza.

Sin importar la época, esta siempre será la cara de la solución. SIEMPRE.

Dígamos, hipotéticamente, que la muerte del toro en cuestión atormentaría mis sueños hasta el fin de los tiempos. Yo buscaría la manera de sabotear el camión que lo lleva, quemar el establo donde los tienen cautivos, envenenar a los toreros y finalmente boicotear las empresas patrocinadoras; para quienes dicen que no tengo alternativas sensatas. Hay un montón de alternativas para que la ciudad donde vivo entienda mi punto. Todas esas opciones más eficientes que una marcha.

Ir a marchar porque no estoy de acuerdo con algo es el equivalente a emborracharme el sábado porque estoy en contra de la misa del domingo. Una acción social divertida, gratificante pero que no sirve para verga si mi plan es ponerle fin a las misas para siempre.

Ese sería mi primer punto, si quieren que sus quejas se escuchen, dejen de portarse como quinceañeras resentidas y causen terrorismo en serio.

Un hombre que sabe lo que quiereEn esta foto: Alguien que no es conocido por caminar en señal de protesta.

Mi segundo punto es que honestamente tienen argumentos ridiculizables y débiles. Lo que más les escucho gritar es que “la tortura no es ni arte ni cultura”. Inmediatamente me da ganas de responder: “A quién chucha le importa?”. Piénsenlo un momento, están tratando de apelar a las conciencias de personas que disfrutan de ver espadazos, sangre y vísceras; seguramente les importará poco que ustedes les digan que sus actos son reprochables, considerando los cánones de belleza que ustedes tienen en mente cuando se refieren al arte o la cultura (Porque por definición, sí es ambas cosas; arte y cultura).

Wikipedia no miente a los ojos de Dios

Oh no Wikipedia, no te atrevas a decir eso.

El asunto de la tortura injustificada, honestamente, suena relevante de primera mano. Sin embargo, es muy fácil encontrar muestras de crueldad hacia los animales, que merecen mayor atención. Supongo que no son lo suficientemente cool ni populares para que sean de interés de los marchistas.

No tengo como probarlo, pero me atrevería a decir que la mayoría de las personas que van a las marchas a favor de los toros (en contra de la tauromaquia), lo hacen porque dicho lugar es un escenario para hacer alarde de sus dotes como ser humano filántropo. Lo que sí tengo, son dos pruebas circunstanciales; una es que muchas más personas hay en las marchas que en los refugios que hace la PAE. La otra es que alguna vez alguien me contó “lo del hijo de puta” que la pasaron en la marcha de Quito, como se metieron todos a un edificio gubernamental a exigir los derechos del toro (luego de que les pidieron que dejen entrar ordenadamente a unos representantes) e hicieron relajo en la parte de abajo de ese edifico. La verdad es que ya me está sonando interesante eso de tener conciencia social, por el bienestar del vándalo que llevo dentro.

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21 pensamientos en “Si yo fuese un toro estaría ofendido con sus intentos por salvar mi vida.

  1. Christopher.

    Napoleon decía: Los que han llegado arriba y se han echo con el poder, no lo han echo remplazando dirigentes, sino siempre AGITANDO LAS MASAS.
    Las marchas son importantes, muy importantes, pero la instigacion social y un terrorismo sano( es un poco contradictorio ) resultan indispensables para poder llegar a un fin social.

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